C\ Antonio de Ulloa, 4 y 8 Bajo · 30007 Murcia · 968 240 411 · aedem.murcia@gmail.com

La Esclerosis Múltiple tiene una gran variedad de síntomas, lo que dificulta el diagnóstico de la enfermedad. Cada persona puede tener síntomas diferentes que variarán en función del tipo de esclerosis múltiple que tenga y de las lesiones que le haya provocado la enfermedad. Estas lesiones pueden producirse en cualquier parte del sistema nervioso central, lo que provoca que sus manifestaciones también puedan ser múltiples.

Movilidad y Visión

Hay muchos síntomas asociados a la EM, pero eso no significa que se experimenten todos. Puede que solo afecten unos síntomas, puede que vayan y vengan, que solo se experimenten durante una recaída o que su gravedad cambie con el paso del tiempo.

Los síntomas físicos pueden dificultar el desplazamiento, realizar las actividades diarias y con el paso del tiempo pueden afectar a la independencia. A continuación, mostramos los síntomas físicos más frecuentes de la EM y cómo pueden manejarse día a día.

Estar de pie y caminar es muy complicado para el cuerpo y existen diferentes funciones implicadas. Hay pocos síntomas de la EM que pueden dificultar el desplazamiento, como problemas de equilibrio, mareos, debilidad muscular, espasmos y rigidez. 

Problemas de equilibrio

Una serie de síntomas que pueden afectar al equilibrio, aumentar el riesgo de caídas, tales como la rigidez muscular, los temblores y el dolor; en las siguientes secciones hablaremos de ellos con más detalle. Los problemas de equilibrio pueden causar malestar, pérdida de confianza, pero también pueden provocar una lesión, dolor y pérdida de independencia.

Espasmos y rigidez

La rigidez puede hacer que los músculos estén más rígidos y cueste más moverlos. Cómo la rigidez muscular afecta a la capacidad para realizar ciertas tareas depende de los músculos afectados. Puede resultar difícil realizar movimientos más delicados o incluso puede haber problemas para caminar.

Los músculos también pueden sufrir sacudidas de una forma incontrolada, conocidas como espasmos. Pueden suceder de forma repetida y pueden causar dolor. También pueden suceder durante la noche lo que dificulta un descanso total.

Temblores

A veces, las personas experimentan un temblor incontrolado, que puede ser repetitivo, pero también puede ser irregular e impredecible. Pueden ser pequeños movimientos o mayores y pueden hacer que sea muy complicado realizar las tareas diarias. A la mayoría de las personas con EM que tienen temblores les aparecen cuando quieren hacer algo. Por ejemplo, cuando quieren coger algo y puede ser peor cuanto más cerca estén del objeto.

Debilidad muscular

Las personas que tienen EM pueden experimentar debilidad muscular (falta de fuerza) en una o ambas piernas. La EM puede dificultar el movimiento de los músculos, haciendo que la persona se sienta débil. La debilidad muscular en las piernas puede dificultar la capacidad para caminar y hacer que se tenga más posibilidades de caer. También se puede experimentar debilidad en otros músculos, como los que controlan los intestinos.

Los problemas de movilidad pueden tratarse con enfoques diferentes y cada uno se debe ajustar a los problemas y necesidades de cada persona. Es mejor que hables con tu médico o enfermero/a sobre esto antes de que inicies algún tratamiento.

Tu médico o enfermero/a pueden recomendarte probar distintos tratamientos como: 

  • Fisioterapia: un tratamiento que utiliza métodos físicos como masaje, tratamiento con calor y ejercicio.
  • Terapia ocupacional: utiliza determinadas actividades para ayudar a las personas a recuperarse.
  • Crioterapia: Método curativo que se fundamenta en la utilización del frío o las bajas temperaturas.
     

Existen una serie de los dispositivos que pueden ayudar a mejorar los problemas de movilidad y hacer que te resulte más fácil desplazarte, desde collarines, bastones e incluso piernas biónicas (a veces denominadas exoesqueletos).

Algunos de los síntomas se pueden tratar con una serie de tratamientos y fisioterapia. Por ejemplo, la espasticidad, o rigidez de las extremidades y la molestia que esto puede causar. 

Tener problemas de visión puede ser una experiencia aterradora y estos problemas son relativamente frecuentes en las personas que tienen EM. La EM puede causar neuritis óptica, que se produce cuando el nervio óptico se inflama. La EM también puede afectar a los ojos causando problemas en el movimiento del ojo. 

La neuritis óptica puede causar visión borrosa y, en algunos casos, la pérdida completa de la vista. A menudo se ve afectado un solo ojo, pero puede afectar a ambos. La visión tiende a empeorar durante unos días a una semana, pero para algunas personas puede ser mucho más rápido. Si tienes neuritis óptica puedes experimentar: 

  • Visión borrosa o un punto ciego en el centro del campo de visión.
  • Colores que aparecen más oscuros o desteñidos.
  • Destellos de luz cuando mueves los ojos.
  • Dolor, especialmente cuando mueves los ojos.

Los problemas de movimiento ocular suelen implicar que tus ojos no puedan moverse con facilidad o que estén desalineados. Esto puede dar lugar a visión doble, que también implica problemas tales como náuseas y vértigo, así como problemas de coordinación u otras cuestiones relacionadas con el equilibrio. 

La neuritis óptica y los problemas de movimiento ocular están causados por inflamación y a menudo desaparecen cuando la inflamación remite, por lo que es posible que no necesites tratamiento. Si los síntomas son particularmente graves, tu médico o enfermero pueden recetarte un ciclo de corticoesteroides que puede ayudar a acelerar la recuperación. 

Si tienes problemas de visión doble, hay formas en las que puedes reducir su impacto como llevar un parche en un ojo o gafas con cristales que reajustan las dos imágenes. También existen tratamientos que tu médico o enfermero/a pueden recetarte y que te pueden ayudar si experimentas movimientos oculares involuntarios. 

Problemas del habla

Entre el 40-50 % de las personas que tienen EM experimentan dificultades para hablar en algún momento de su enfermedad. Los problemas del habla pueden ir y venir a lo largo del día y pueden aparecer durante una recaída. Los cambios en el habla son con frecuencia leves y no impiden que se pueda entender a las personas. 

Los problemas del habla pueden incluir: 

  • Arrastrar palabras o habla más lenta.
  • Una voz más débil y un volumen inferior.
  • Pausas largas entre palabras.
  • Dificultad para encontrar las palabras adecuadas. 

    Pueden remitirte a un logopeda que intentará saber exactamente cuál es tu problema. La rigidez muscular o los espasmos pueden causar problemas del habla y puede haber tratamientos que puedan ayudarte a manejar estos síntomas. Tu terapeuta te enseñará una serie de ejercicios, que podrían ayudar a trabajar en el fortalecimiento de determinados músculos o la mejora del movimiento de la mandíbula, la lengua o los labios. También podrían ayudarte a encontrar maneras más fáciles de decir las cosas, como usar frases más cortas. 

    Te damos algunas ideas que podrían ayudar:

    • Usa la tecnología: intenta subir el volumen de tu teléfono y cuando no te sientas capaz de hablar manda un correo electrónico o un mensaje de texto.
    • No intentes competir con otros ruidos: si tienes que decir algo baja el volumen de la televisión o la radio.
    • Asegúrate de que la persona con la que estás hablando te presta toda la atención. 
    • No te preocupes si tienes que repetir las cosas.
    • Intenta comunicarte cara a cara siempre que puedas, el lenguaje corporal puede ser una gran ayuda.
    • Si no te sale una palabra escribe una nota con lo que estás intentando decir e inténtalo de nuevo más tarde.
    • Darte más tiempo puede ayudarte a encontrar la palabra correcta y puede hacer que sea más fácil para las personas entender lo que estás diciendo.

    Problemas de deglución

      Aproximadamente un tercio de las personas que tienen EM presentan problemas de deglución, denominado a veces disfagia. Los problemas de deglución pueden incluir:

      • Dificultad para masticar.
      • Comida atascada en la garganta.
      • Alimentos o bebida que vuelven a subir a la boca.
      • Sensación de que la comida baja muy lentamente.
      • Toser al comer o después de comer.
      • Exceso de saliva.

      Si tienes problemas de deglución también pueden remitirte a un logopeda. Como tragar es un proceso complicado, intentará saber qué parte no está funcionando adecuadamente y te dará algunos consejos que te ayudarán. Algunos ejemplos:

      • Mantener una buena postura mientras comes y durante 30 minutos después comer.
      • Comer en una atmósfera relajada ayudará a que tus músculos trabajen mejor.
      • No te apresures, comer despacio puede ayudarte a que te concentres.
      • Mastica bien.
      • Bebe entre bocados.
      • Evita hablar mientras comes.
      • Come alimentos que tengan una textura adecuada para ti.

      Dolor y fatiga

        Para algunas de las personas que tienen EM la fatiga o el cansancio extenuante es el síntoma que más les afecta. La fatiga no es un tipo normal de cansancio que sientes al final de un día ajetreado, al contrario, es un cansancio extremo, sin causa obvia. Las personas que tienen EM suelen tener cambios en su fatiga a lo largo del día o de la semana. También puede afectar a cosas que podrías no esperar, por ejemplo: 

        • Hacer que sientas las extremidades pesadas y más difíciles de controlar, lo que dificulta sujetar objetos o escribir.
        • Contribuir a problemas de equilibrio.
        • Contribuir a problemas de visión.
        • Hacer que te resulte difícil concentrarte.

        La fatiga puede tener un impacto importante en tu vida y puede ser frustrante explicárselo a los que te rodean. Echa un vistazo a nuestra página sobre cómo puedes obtener el apoyo de las personas que te rodean aquí. Una de las maneras de manejar la fatiga es intentar mejorar los problemas de sueño que puedas tener. Tu médico o enfermero/a podrían sugerirte que dejes de tomar ciertos tratamientos o que hagas ejercicio físico adecuado o ajustes tus horas de trabajo. O si descubres que tu fatiga empeora en determinados momentos o después de ciertas actividades, intenta llevar un diario para que te pueda ayudar cuando hables con tu médico o enfermero/a.

        El dolor es un síntoma frecuente en las personas que tienen EM y puede ser uno de los más difíciles de manejar. Las personas pueden describir y experimentar el dolor de diferentes maneras. Algunas personas pueden sentir opresión, compresión, frío, calor, punzadas, o quemazón y otras describen una opresión en el pecho.

        El dolor es un síntoma frecuente de la EM y puedes experimentarlo por una serie de motivos. Es posible que estés compensando la debilidad muscular abusando de otros músculos, lo que puede acabar causando dolor. Puedes experimentar dolor asociado al daño nervioso, denominado dolor neuropático, que puede provocar dolor por cosas que no suelen provocarlo.

        Dependiendo de tu dolor y preferencias, tu médico o enfermero/a pueden recomendarte analgésicos de venta sin receta o con receta, ejercicio, tratamiento con masajes, terapia cognitivo-conductual o técnicas de relajación.

        Síntomas íntimos

          Las personas que tienen EM pueden experimentar una variedad de síntomas íntimos, lo que incluye problemas de vejiga, intestinales y sexuales. A continuación, presentamos cada uno y cómo pueden manejarse…

          Las personas que tienen EM pueden sentir que los problemas de vejiga e intestinales limitan sus actividades diarias. Pueden hacer que salir de casa sea una experiencia estresante que requiere mucha planificación y preparación. 

          Las personas que tienen EM pueden experimentar dos tipos de problemas de vejiga: 

          • La vejiga puede luchar para retener la orina, lo que puede hacer que sientas la necesidad de tener que orinar con frecuencia y, a veces, sin previo aviso.
          • La vejiga podría no ser capaz de vaciarse completamente lo que también puede hacer que necesites ir a orinar con frecuencia.

          Puedes experimentar uno y no el otro, o podrías experimentar ambos. 

          Las personas que tienen EM son más propensas a experimentar estreñimiento que incontinencia intestinal, pero ambos pueden estar relacionados. 

          Si experimentas problemas de vejiga como la necesidad incontrolable de orinar o la incapacidad para vaciar la vejiga puede que te de vergüenza hablar sobre ello. Sin embargo, es una buena idea hablar con tu médico o enfermero/a, ya que podrían ayudarte a encontrar una solución que te funcione.

          Si los problemas de vejiga afectan considerablemente a tu vida, existen tratamientos médicos eficaces que te pueden ayudar, así como maneras de tratar los problemas a los que te enfrentas cada día. Estas soluciones pueden incluir compresas para la incontinencia, la auto-cateterización urinaria o la cateterización intermitente realizada por un profesional que podrían darte algo de independencia. Habla con tu médico o enfermero/a si tienes algún problema, ellos podrían ayudarte a encontrar una solución que te funcione. 

          Vivir con EM puede ser estresante, puede poner presión a tus relaciones y desencadenar diversos síntomas. Puede ser que la EM afecte a tu vida sexual, causando una serie de problemas que van desde la falta de interés a la pérdida de sensibilidad. Algunos síntomas pueden ser un resultado directo de los daños que la EM está causando a la capa de mielina de tus nervios. Estos síntomas incluyen: disminución del deseo sexual, disfunción eréctil y un cambio en las sensaciones genitales. Sin embargo, podrías experimentar problemas sexuales como consecuencia de otros síntomas de la EM. Por ejemplo, la fatiga puede disminuir el deseo sexual y la depresión puede causar disfunción sexual.

          Puede resultarte embarazoso hablar de tus problemas sexuales, pero pueden tener un impacto real en tu relación. Si tienes problemas, habla con tu médico o enfermero/a ya que existen diversas formas de tratar estos problemas. En las mujeres, el tratamiento tiene como objetivo reducir el dolor durante las relaciones sexuales y mejorar los problemas de sensibilidad o lubricación. En los hombres, la disfunción eréctil puede resolverse de diversas formas, como con terapias conversacionales y con ciertos tratamientos.

          Pensamiento y emociones

            Como probablemente sabrás, los problemas con el pensamiento, la memoria y la concentración (a veces agrupados como problemas cognitivos) son frecuentes en las personas que tienen EM. A medida que envejecemos, algunas de nuestras capacidades cognitivas comienzan a disminuir. Sin embargo, aproximadamente la mitad de las personas que tienen EM desarrollan problemas de cognición en algún momento de su vida. 

            Tener problemas de cognición puede dificultar ciertas cosas. Las personas pueden experimentar:

            • Dificultad para completar las tareas.
            • Problemas al participar en conversaciones de grupo.
            • Dificultad para procesar información.
            • Dificultad para tomar decisiones.

            La EM, a menudo, tiene un efecto considerable sobre la salud emocional, desde cambios en el estado de ánimo a depresión y ansiedad. Es importante que no descuides tu bienestar emocional ni que ignores cómo te sientes como consecuencia de tu diagnóstico de EM, ya que esto puede ser causado por la EM. 

            La EM puede interferir con la transmisión de señales que afectan al estado de ánimo. Los estudios indican que la depresión es más frecuente entre las personas con EM que en la población general.

            En la EM los problemas emocionales pueden ser muy diversos, pero incluyen problemas de:

            • Depresión o ansiedad
            • Autoestima
            • Cambios de humor

            Puede que ya sepas algunas formas de lidiar con los problemas cognitivos que estás teniendo como por ejemplo escribir cosas para no olvidarte de ellas o darte más tiempo para realizar ciertas tareas. También podría resultarte útil recibir asesoramiento de tu médico o enfermero/a. Ellos pueden ayudarte a identificar las áreas en las que podrías beneficiarte de cierta ayuda, así como sugerirte algunos ejercicios o consejos.

            Algunas recomendaciones a tener en cuenta son:

            Haz más descansos: si no puedes concentrarte durante demasiado tiempo, haz descansos regulares pero cortos.

            Prioriza las tareas: empieza con las que requieren mayor atención y concentración y deja las más fáciles para cuando estés más cansado.

            Prueba con la meditación: puede ayudarte a relajarte y a tener tus pensamientos en orden.

            Mantén tu mente activa: desafía a tu cerebro haciendo cosas diferentes, leyendo o viendo a tus amigos.

            Ejercita tu memoria: si hay algo que te apasiona y con lo que disfrutas, intenta hacer un curso, puede ayudarte a mantener tu mente ágil.

            Si estás experimentando problemas emocionales, tanto si es depresión, estrés, ansiedad o cualquier otro sentimiento preocupante, hay una serie de enfoques que podrían ayudar. Si estás experimentando algún problema emocional, es mejor que hables con tu médico o enfermero/a, ellos podrían sugerirte algunas de estas formas de ayuda. A veces se les llama terapias conversacionales o terapias psicológicas. Estas son algunas que te podrían recomendar:

            • Terapia cognitivo-conductual (TCC): esta es una terapia que te ayuda a entender por qué ciertas situaciones pueden influir en la forma de pensar y sentir. Esta terapia puede ayudarte a usar estrategias para que adoptes nuevas formas de pensar.
            • Asesoramiento: hablar con alguien que realmente puede ayudarte a poner las cosas en perspectiva y a manejar diferentes situaciones.

            Hablar sobre lo que te preocupa puede ser un gran alivio tanto si lo haces con amigos, familiares o un grupo de apoyo de EM. En AMDEM te ofrecemos nuestro servicio de neuropsicología y estimulación cognitiva.

            ¿Necesitas más información?

            ¡Te llamamos!